La "cuesta" alude al costo y a la inclinación geográfica, lo empinado de la cuesta, que se refleja en automático porque el gobierno sube los impuestos, inclusive si el aumento sólo refleja la inflación anual del año pasado, decíamos, ese costo, cuesta. Hay que remontarlo, aunque no se logra por lo elevado del aumento, es cuando el nivel de vida se viene para abajo, pues no hay desarrollo, sólo recortes para el consumidor y ganancias para los que operan monopolios. De unos años para acá, probablemente desde 2018, la cuesta de enero se siente desde diciembre, pues los despidos se incrementan desde octubre. Hay malestar, por eso quieren regresar las elecciones a la Secretaría de Gobernación (ojalá las maneje Manuel Bartlett). ¿Pero cuánto puede durar?