viernes, 17 de abril de 2026

pareces teca cabron

Le habían cancelado el vuelo la noche anterior. Ahora, no tenía tiempo que perder. Saliendo del cuarto tropezó con las chanclas de baño. Ya había cerrado la maleta, metido el traje en su bolsa, ni modo, se llevaría las pinches chanclas en la mano. Afuera del hotel, desde el otro lado de la banqueta, alguien lo vió empujando el equipaje, tratando de correr al AICM (nunca se llamó Benito Juárez, esa fue una mafufada de Echeverría). "¡Pareces teca, cabrón!", le gritó. Carlos Monsiváis había dicho que la capital era la más provinciana de todas las ciudades. Aquí habían llegado todos de todas partes, desde el principio. Líderes impulsados por el peyote, masas impulsadas por sus sacerdotes.

¿El ombligo de la Luna? ¿Qué mierda es eso?. En lugar de enojarse, Gil se sonrió y saludó la ocurrencia. ¡Qué puntería! Nada más verlo, soltarle semejante frase. La More, que trabajó manejando una pipa en la Refinería de Azcapotzalco hasta el día que la cerraron, le habría mentado la madre, mínimo, al metiche.

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